NOVEDADES   BREVES
 
Reflexión del Evangelio del VI Domingo de Pascua

Dios vive y vive entre nosotros. Cada año se nos desafía a que nos metamos mar adentro, a que nos animemos a la interioridad. Se os desafía a ir  a lo profundo del corazón para contemplar con los ojos de la fe este misterio de este Dios presente. Este Dios con nosotros. Como nos decía la palabra” aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y que ustedes están en mi”. Esa es la fe en Dios vivo. El esta con nosotros y nos da vida. Creer en Dios es este estar con El. Es este cruzar la Puerta. Esa Puerta que es el Buen Pastor. Es allí donde el Señor nos llena de esa vida.

“Los hombres y mujeres creyentes lo  verán , experimentarán su presencia.” Frente a la pregunta de que vemos podemos responder que vemos a este Dios que camina con nosotros, que nos sostiene, que nos fortalece, que nos anima, que nos perdona y es esta presencia en lo profundo del corazón  va dándole fuerza y energía a nuestra vida. Sentimos que en este camino de la vida en el que nos vamos encontrando con diversas situaciones no transitamos solos y eso nos da confianza. Eso hace que nuestras lágrimas cobren sentido y que nuestras alegrías se vivan de una manera distinta.

Jesús les dice a estos discípulos que estaban desanimados lo siguiente: “Si ustedes me aman , cumplirán mis mandamientos yo rogaré al Padre y El les dará otro Paráclito, otro defensor.” ¿Que pide Jesús primero? Que lo amemos. Amarlo es hacerle lugar en nuestro corazón a El, al Evangelio, a su Palabra. A veces nos gusta mas repetir los mandamientos y la doctrina pero no amar. Es decir, no le ponemos el corazón a lo que leemos y escuchamos, no nos dejamos interpelar en lo profundo  del corazón. Amar a alguien es algo que todos sabemos que significa. Cuando amamos a alguien lo esperamos, le hablamos, le escribimos, lo escuchamos, lo buscamos. Jesús nos pide eso, que lo amemos.

Otra cosa que nos promete es que no nos dejará solos. No nos dejará huérfanos porque nos dará el Espíritu que es Dios mismo. Este Espíritu que nos hace presente al Resucitado y nos hace sentirnos hijos amados por El. Dios se preocupa por nuestras búsquedas, nuestras necesidades, nunca nos dejará solos. A veces nos  da miedo abrirnos al misterio, a la espiritualidad por las dudas Dios nos pida algo que no queramos.

Que bueno que  nosotros en este camino Pascual, este recordar, este sentirnos invitados por la Palabra a hacerle lugar a Jesús, a dejarnos animar y conducir por su Espíritu podamos ,animados por la presencia del Padre Bondadoso, tomar decisiones, podamos afrontar con coraje y valentía, podamos animarnos a salir, podamos animarnos a estar presentes en este momento de la historia. Donde hay una historia que nos necesita valientes, con coraje, llenos de ánimo, de aliento. Hay una historia que está necesitando hombres y mujeres que no estén con miedo. Por eso hoy la Palabra dice “ No los dejo solos” y El se queda en esa Palabra ,en ese Evangelio que cuando lo dejamos que arda en nuestro corazón pone pasión. Jesús no quiere una Iglesia guardada, cómplice y en silencio cuando el Reino de Dios es pasión, compresión, ternura, abrazo, visita.

Por eso que nuestro caminar en este tiempo nos ayude a ser estos testigos de la Vida Nueva, que nos haga transitar en este 2020 como testigos de esta vida del Resucitado que en lo profundo del corazón nos dice “Estoy con vos .Yo que estoy con el Padre estoy también con vos para llenarte de vida”. Por eso que nuestro tránsito, nuestro andar , nuestras decisiones, nuestro ocuparnos, sea vivir esta Vida Nueva del Reino de Dios con esta valentía de ser testigos de la esperanza.

Que la Virgen María en este año Mariano nos ayude a escribir en esta historia con esperanza sabiendo que somos servidores de la Vida , testigos de esta esperanza que brota de un Dios que nos dice que con amor es posible transformar y construir. Que la Virgen nos regale el valor para transitar y escribir esa historia la del reino de Dios. Esa historia que es empatía, ternura, justicia, verdad. Pidámoselo con la confianza de que el Resucitado que habita entre nosotros y en nosotros nos regala la gracia y nos anima con el Espíritu para que podamos hacer esto.

                                                                                    Padre Mario Bernabey.


 
 
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